Cine y Fisioterapia. Una historia al alza

Cine y Fisioterapia.  Una historia al alza - ICOFCV

Cine y Fisioterapia.
Una historia al alza 

 

José Ángel González

Colegiado 2381

Director de Fisioteràpia al Dia

Fisioterapeuta Centro Salud Picassent y Profesor en CEU UCH

 

 

Dado que el presente artículo forma parte de un monográfico de la revista divulgativa (principalmente) y científica (ocasionalmente) Fisioteràpia al dia, centrado en esta ocasión en la relación entre la terapia física y las artes escénicas, el lector (o lectora) de las presentes páginas va a tener sobrada ocasión de conocer en profundidad dicha interrelación y, además, de la mano de solventes expertos en la materia.

 

Por ello, no es intención de este autor (que no autora) explicarles el papel que juegan los fisioterapeutas en el cuidado físico, prevención y rehabilitación de los artistas (incluyendo los del séptimo arte), de lo que se encargan con maestría los numerosos colaboradores de este monográfico… En todo caso, es mi intención acercarles e introducirles en el maravilloso mundo del cine, del que soy un ferviente apasionado, y su interconexión con la fisioterapia, sobre todo, en lo concerniente a sus facetas divulgativa, documental, pedagógica e incluso, por qué no, terapéutica.1

 

En cuanto a cine y fisioterapia poco se ha escrito y producido específicamente, no solo en España, sino también en el plano internacional… Lo que no deja de sorprender habida cuenta de la ingente producción de películas, documentales y series centradas en las ciencias de la salud, especialmente la medicina y la enfermería (lo que coloquialmente se denominan “pelis y series de médicos y hospitales”). 

Así, son de sobra conocidas producciones norteamericanas tales como Urgencias2 (que catapultó a la popularidad al conspicuo George Cloony), House (otro tanto con el actor británico Hugh Laurie3), Anatomía de Grey (con elevados índices de audiencia mundial) o la reciente New Amsterdam (en referencia al primer nombre de la ciudad de Nueva York). Igual popularidad han recabado otras tantas series televisivas españolas como la pionera Farmacia de guardia4 (llevada también al cine), la exitosa Médico de familia (surgida en 1995), Hospital Central (emitida entre 2002 y 2012) o la más reciente Centro médico.

 

Lo mismo podemos decir sobre las biografías de los más ilustres paradigmas de la Medicina y la Enfermería, plasmadas en ingentes películas (lo que actualmente denominamos biopics) y series televisivas sobre Madame Curie, Florence Nightingale, Avicena, Ramón y Cajal...

 

Además, esta preferencia del gran público por los temas médicos queda notoriamente reflejada en la literatura tanto clásica y novelada como divulgativa y reciente: 

 

Entre los autores literarios y sus magistrales narraciones debemos recordar figuras clave como las de nuestros clásicos Miguel de Cervantes y Francisco de Quevedo (elogioso el uno y mordaz el otro, respectivamente, en su visión de la medicina de nuestros siglos de oro), o clásicos literarios decimonónicos como el ruso Antón Chejóv (uno de los mayores médicos escritores de la historia) y el británico Sir Arthur Conan Doyle, 5 autor del insigne detective Sherlock Holmes.

 

En cuanto a la literatura actual, amén de la ingente cantidad de autores médicos internacionales que han popularizado las tramas sanitarias tales como Robin Cook (“Coma”, “Epidemia”, “La cura”), Noah Gordon (“El médico”, “Chamán”, “La doctora Cole”) o el ya citado Michael Crichton (“Un caso de urgencia”, “La amenaza de Andrómeda”), tampoco podemos pasar por alto las crecientes publicaciones españolas sobre Cine y Ciencias de la Salud6 como la Revista de Medicina y Cine de la Universidad de Salamanca, o los libros de Juana Hernández Conesa (“Medicina y Cine: La imagen de la medicina en la filmografía de Joseph L. Mankiewicz) y Benjamín Herreros Ruiz-Valdepeñas (“El médico en el cine” y “El enfermo en el cine”).

 

Retomando las implicaciones del séptimo arte, y centrándonos en su interconexión con la fisioterapia, lo que a priori podría parecer una escasa repercusión, dada la juventud de esta profesión sanitaria (sobre todo en España) y las escasas aportaciones cinéfilas a la cuestión que nos ocupa, finalmente surge una grata sorpresa para el investigador que intente profundizar en la materia: la fisioterapia aparece reflejada en la gran pantalla en numerosas ocasiones y de muy diversas maneras, bien tangencialmente (en las primeras cintas filmadas), bien protagonizando poco a poco nuevas producciones de celuloide.

 

Esa dicotomía se ejemplifica con dos referencias en la historia del séptimo arte: la tangencial (y divertida) aparición del masaje en una de las primeras muestras del celuloide, el mediometraje “La cura” o “Charlot en el balneario” (1917) del genio Charles Chaplin, frente al protagonismo de la Fisioterapia (por la trama y el papel de sus actores principales) en el largometraje “Jugada Perfecta” (2010) de la directora Sanaa Hamri casi un siglo más tarde.

En efecto, las películas han ido cediendo poco a poco un hueco de protagonismo a estos nuevos agentes sociales que son los fisioterapeutas, cuya puesta en valor por la sociedad está claramente al alza. Y no se trata de simple proselitismo profesional (pese que el autor de estas líneas también sea fisioterapeuta), como podrán comprobar claramente las personas que lean lo que a continuación exponemos...

 

Al margen de las numerosas apariciones (puntuales, eso sí) de rasgos fisioterápicos a lo largo de la Historia del Cine, como ya señalamos anteriormente, y que, por mor de no resultar prolijo al lector, evitaremos detallar ahora7, hay dos hitos cinematográficos clave que coinciden con el avance social y mundial de la Fisioterapia:

 

En primer lugar, “Sister Kenny” (1946), titulada en España “Amor sublime8, que puede ser considerada la película pionera en abordar la práctica fisioterápica, al narrar la biografía de la enfermera australiana e innovadora en Fisioterapia, Elizabeth Kenny,9 quien combatió la poliomielitis como pocas personas hasta la fecha. Es precisamente ese momento histórico, mediando el siglo XX, cuando el azote de las plagas de la “polio”, junto con las secuelas de la II Guerra Mundial, desencadenarían el desarrollo de la profesión fisioterapéutica, de ahí la trascendencia de dicha película. A ello debemos sumar el papel jugado por su protagonista, la actriz y por entonces estrella de Hollywood Rosalind Russell, “íntima amiga de Kenny, que conseguiría realizar un magnífico papel que la valdría el Globo de Oro y la nominación para los Oscar. Todo ello, aumentaría su popularidad llegando a ser la mujer más admirada de EEUU después de Eleanor Roosevelt”.10 Pocos años después, Kenny llegó a plantear su rehabilitación física al mismísimo presidente Franklin D. Roosevelt (esposo de la citada Eleanor Roosevelt), en una visita a éste en el balneario de Spring Waters (Georgia, EEUU), del que hablaremos más adelante.11

 

El otro hito cinematográfico en relación a la Fisioterapia tuvo lugar comenzando la década de los noventa del pasado siglo, cuando se rodó “A propósito de Henry” (1991), donde el coprotagonista (Bill Nunn) interpreta a un  ingenioso fisioterapeuta (Bradley) que será clave en la recuperación del protagonista (Harrison Ford interpretando a Henry Turner). Precisamente en esos momentos despuntaba en España la nueva titulación universitaria y, a buen seguro, más de una vocación entre la juventud surgió visionando dicho film, dado el importante rol y la amabilidad con que su director, el genial Mike Nichols, abordó nuestra profesión.

 

Pero no han sido estas dos grandes cintas las únicas en contar con fisioterapeutas como protagonistas; al contrario, según avanzamos en el tiempo, vemos aparecer progresivamente dicho rol en el cine. He aquí algunas muestras recientes, amén de la ya citada “Jugada perfecta” filmada hace ya una década:

 

En la producción italiana “Manuale D’Amore 2” (2007), formada por cuatro relatos independientes, Monica Bellucci da vida en el primero de ellos (Eros) a una fisioterapeuta “demasiado” comprometida con su paciente, hasta el punto de  poner en cuestión la siempre estrecha relación entre los “fisios” y sus clientes.

Igualmente es fisioterapeuta, destacando muy gráficamente su trabajo en los títulos de crédito iniciales, el protagonista (Noah Cooper) de la comedia romántica estadounidense “La madre de él” (producida en 2008 con el título original “Smother”12), donde el no muy conocido actor Dax Shepard está magistralmente arropado por las actrices Diane Keaton y Liv Tyler.

Quizás tenga menor relevancia, aunque también coprotagonizada por un fisioterapeuta, la estadounidense “El último San Valentín” (2011), un drama romántico cuya protagonista, una tierna abuela (Betty White como Caroline Thomas) tiene por nieto a un brillante fisioterapeuta, Lucas Thomas (Sean Faris) que publica un libro titulado “One strecht fits all”. Al respecto caben destacar la escena en que firma para el público ejemplares de su libro, y la escena previa en que regala un aparato de ejercicio físico (se intuye el romance...) a la coprotagonista (la periodista Susan Allison) interpretada por la incombustible Jennifer Lowe Hewitt.

Finalmente, dentro de lo que se conoce como películas producidas para la televisión, y basada en hechos reales, cabe destacar el papel jugado por la inconmensurable actriz Kathy Bates, brillantemente caracterizada como  la fisioterapeuta Helena Mahoney en el poco conocido pero no menos valioso largometraje “Warm Springs” (2005). Y es que la señora Mahoney fue nada menos que la fisioterapeuta personal del presidente Roosevelt en el balneario homónimo ubicado en Georgia, y terapeuta  jefe del citado centro. Esta película narra con detalle las vicisitudes del histórico político, su enfermedad neurológica y cómo la fisioterapia le ayudó a afrontarla, en especial gracias a las modalidades de terapia manual e hidroterapia.

 

Por otra parte, si nos centramos en las modalidades de la Fisioterapia que más han quedado reflejadas por el séptimo arte, son dos de ellas las más prolíficas, con diferencia: la masoterapia y la hidroterapia.

 

Por descontado, el masaje y el agua aparecen como dos elementos muy recurrentes en la historia del cine y en películas de los más variados géneros.

 

Así, podemos apreciar escenas de masoterapia (aplicada tanto por profesionales como personajes de lo más diverso) en musicales como “Golfus de Roma” (1966), cine negro como “Atlantic City” (1980) comedias disparatadas como “Casi 30013 (2007) o dramas recientes como “Tully” (2018). En este apartado debemos hacer especial alusión al enorme talento del maestro del suspense, Alfred Hitchcock, pues cualquier cinéfilo fisioterapeuta disfrutará visionando la escena de la mítica “La ventana indiscreta” (1954) en que la gran actriz secundaria Thelma Ritter (ahora debemos decir “actriz de reparto”) aplica con gran empeño sus masajes al convaleciente James Stewart mientras este no pierde detalle de la trama que “se cuece” en tan  magno thriller...

 

Igualmente ocurre con la hidroterapia, en especial bajo el prisma de los balnearios: en la ya citada comedia “Charlot en el balneario” (1917), melodramas como “Ojos negros” (1987) o nuevos films de terror como “La cura del bienestar” (2016).

 

La lista de películas con referencias a otras técnicas y terapias físicas, como la fisioterapia neurológica (“Nadie es perfecto”, 1999), la fisioterapia pediátrica y oncológica (“Planta 4ª”, 2003) o la rehabilitación de amputados de guerra (“Battleship”, 2012; “Amanece en Edimburgo”, 2013) es ingente, y nos ocuparía muchas más páginas y futuros artículos...

 

Pero no permitan los lectores que concluya sin aludir a dos aspectos tan encomiables como son el cine documental y las series televisivas, en su aproximación a la Fisioterapia:

 

En cuanto a series, en EEUU, así como en España, tuvo gran acogida en los últimos años entre el público la comedia “Dos hombres y medio”, donde uno de los motores de la serie, el cómico Jon Cryer (el otro es su “hermano” Charlie Sheen) interpreta a un simpático y sufrido quiropráctico.

 

En el caso español, será la serie “Frágiles” (2012-2013) todo un revulsivo en la materia, al tratarse de la primera producción española en contar con un fisioterapeuta como protagonista absoluto: Pablo, interpretado por el polifacético Santi Millán.

 

Por lo que respecta al cine documental, contamos con una producción pionera de 1953, con motivo de la celebración en Londres del primer Congreso de la Confederación Mundial de Fisioterapia (WCPT): una correcta cinta que puede visionarse íntegra en la web (eso sí, en su versión original en inglés).

 

Asimismo, en España, gracias al concurso cinematográfico promovido durante el II Congreso Nacional de Fisioterapia, al inicio de los ochenta, el fisioterapeuta valenciano Manuel López Cuesta ganó el primer premio con un magnífico documental titulado “José Luis”, en referencia al nombre de un paciente con parálisis cerebral infantil.

Por otra parte, y en una línea claramente corporativa, bajo el título “No te la juegues” (2012) cabe incluir los desenfadados spots publicitarios editados por el Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía dentro de una campaña contra el intrusismo y protagonizado por varios actores españoles de primer orden (José Coronado, Elena Anaya, Paco León…).

 

Por último, quien suscribe estas líneas tuvo el honor de dirigir en 2007, con motivo del cincuentenario de la Fisioterapia en España, un pequeño documental titulado “Historia de la Fisioterapia en la Comunidad Valenciana: una profesión en imágenes”, posteriormente actualizado y mejorado por el ICOFCV con el título “Evolució de la Fisioteràpia a la Comunitat Valenciana” (2014), para cuya primera versión contamos con la inestimable colaboración del productor de televisión José Luis Moraga y la voz de nuestro galardonado actor Antonio de la Torre: ¡para eso están los grandes amigos!

 

En definitiva, el cine es una maravillosa herramienta pedagógica, a la par que entretenida, con una ingente incorporación de diversos aspectos de la Fisioterapia que debemos aprovechar y disfrutar.

 

Así que permitan que me despida parafraseando al gran cantautor Luis Eduardo Aute, solo podemos pedir: “Cine, cine, cine, más cine por favor, que todo en la vida es cine, que todo en la vida es cine, y los sueños… cine son”. 

 

The End…