En la entrevista publicada en Diario Información, el decano del ICOFCV también alerta de la escasez de profesionales en la sanidad pública: solo son un 10% de lo que se necesita, lo que genera largas listas de espera y una disparidad en el acceso para quienes no pueden costear. De estos y de otros retos, nos habla en ella.

Entrevista a Josep Benítez publicada en el diario Información de Alicante. Puedes leerla aquí: Información o a continuación:
¿Cuáles son los retos de la profesión?
El primer reto es que se reconozcan de manera oficial las especialidades, que es algo que a nivel social ya está reconocido. Es decir, al que le pasa algo ya sabe si tiene que ir a un fisioterapeuta musculoesquelético, a uno neurológico o a un fisioterapeuta de respiratorio. A nivel social hay demanda de fisioterapeutas especialistas, pero no están reguladas a nivel gubernamental. Es una de las mayores reivindicaciones que tenemos ahora mismo.
¿Cuántas especialidades hay de fisioterapia?
Reconocida ninguna. En áreas prácticamente casi las mismas que a nivel médico aunque hay algunas patologías que no tienen porque no es inherente una recuperación funcional de órganos y sistemas, que es de lo que se encarga el fisioterapeuta. Por ejemplo, a nivel digestivo la fisioterapia puede ayudar en la estancia hospitalaria acelerando la recuperación de ese paciente, pero no hay una intervención directa sobre el sistema digestivo. Aunque es algo llegará.
¿Qué ejemplos de fisioterapia son habituales?
Desde la de salud mental pasando por la más conocida de la fisioterapia del deporte; la respiratoria, que además cada vez es más demandada; la fisioterapia cardíaca; la neurológica; la fisioterapia infantil, un montón de especialidades. Los fisioterapeutas se tienen que autoformar en ellas, pero no hay un reconocimiento oficial. Yo no puedo poner que soy especialista, por ejemplo, en fisioterapia del deporte, que es donde tengo mi bagaje, porque no existe. A nivel del paciente sería muy interesante poder dirigirse a un especialista de algo en concreto.
FALTA DE RECONOCIMIENTO
¿Por qué motivo se resisten las autoridades a ese reconocimiento?
Una de las pegas que ponen los poderes públicos es que si hay una especialidad la tienen que reconocer económicamente y eso es lo que no quieren. Al final, por la responsabilidad profesional que tienen la gran mayoría de fisioterapeutas, si les toca el servicio de Oncología, por poner un ejemplo, se forman para hacerlo lo mejor que pueden. Por esa autorresponsabilidad, seguimos formándonos e intentando dar la mejor atención y tratamiento a los pacientes.
La demanda de fisioterapeutas por la sociedad es cada vez más elevada...
Efectivamente y por dos motivos. Se nos conoce mucho más y se sabe que estamos muy bien formados, somos universitarios y, sobre todo, profesionales sanitarios muy próximos. La otra razón es que utilizamos herramientas o terapias en cierta medida inocuas, es decir, que son terapias naturales porque el fisioterapeuta utiliza el movimiento, el ejercicio básicamente y los medios físicos. Desde el láser a la electricidad, el ultrasonido, el calor, la termoterapia o el frío, la crioterapia. Eso hoy en día es muy valorado por la población que cuida su salud, que muchas veces huye de los fármacos o de terapias que pueden tener unos efectos secundarios más amplios.
¿Siente el usuario que es un profesional de proximidad?
Somos un profesional sanitario muy bien formado y de proximidad. El que más y el que menos tiene un fisioterapeuta de referencia y cuando sufre algún problema sabe que si va a ese fisioterapeuta lo primero que le va a hacer es una buena valoración y si tiene un problema lo va a derivar. Hay compañeros que me cuentan que a lo mejor llega un paciente con un dolor detrás de la rodilla y puede ser una tromboflebitis. Entonces, lo derivan a vascular. La gente viene con esa tranquilidad, sabiendo que si tiene algo grave, el ‘fisio’ le va a decir que vaya al médico, porque si vamos como primera opción al médico ya sabemos lo que ocurre con las listas de espera.
PATOLOGÍAS AL ALZA
¿Cuáles son las patologías que más están tratando ahora?
Vemos las típicas, las de siempre, que suelen ser problemas de raquis (columna). Sí que es verdad que siempre ha sido lo más predominante el dolor lumbar pero el cervical empieza a ganarle terreno por el uso de dispositivos móviles. Pasamos también más tiempo sentados que levantándonos. Cada vez más empresas tienen servicios, bien directamente un fisioterapeuta contratado en plantilla o contratan el servicio de algún profesional, para que vaya un par de días a la semana a hacer un trabajo preventivo con los empleados, con lo que llamamos trabajadores de escritorio o de oficina.
¿En qué consiste la fisioterapia de salud mental?
Asistí a un taller de fisioterapia en salud mental porque no sabía qué hace un fisioterapeuta al respecto. Es una metodología de trabajo que está muy evidenciada a nivel científico y muy protocolizada. Los nórdicos son los que principalmente lo han estudiado, estructurado e implementado, a través del movimiento, del ejercicio y el autoconocimiento corporal. Tenemos una serie de receptores propioceptivos, interceptivos, de cómo están dispuestas incluso las vísceras y a través de diferentes ejercicios y movimientos podemos incidir de una determinada manera en problemas de ansiedad, depresión o anorexia. Esta no es sino una alteración de la conciencia corporal y el fisioterapeuta es un profesional sanitario muy formado, muy capacitado y habitualmente gran parte de su abordaje va dirigido a la parte postural o corporal. Los nórdicos, a través de una serie de ejercicios con unas fases determinadas, llevan al paciente a reconocer su cuerpo como propio y dentro de unos volúmenes naturales.
SANIDAD PÚBLICA
¿Qué porcentaje de fisioterapeutas hay en los hospitales públicos?
Nosotros somos ahora mismo en la Comunidad Valenciana 7.500 fisioterapeutas (2.600 en la provincia de Alicante) y tenemos dos figuras de colegiación, ejerciente y no ejerciente. Estos últimos suelen ser gente joven cuando termina los estudios. Es una manera de estar vinculados al colegio, pero si no están trabajando tienen una cuota reducida. Los 7.500 son ejecutivos, a los que se da de alta porque están trabajando mejor, peor, con más horas o con menos, con mejor o peor sueldo, pero trabajando. De ellos, poco más del 10% están en la sanidad pública. Lo que quiere decir que la sanidad pública, en cierta medida a nivel de recuperación funcional sí que discrimina. El que puede pagárselo va a su fisioterapeuta privado y el que no a la lista de espera y cuando le toque. Es cierto que las listas de espera son muy grandes y que la administración pública debería solucionarlo, como por ejemplo ocurre en Francia.
¿Cómo es el modelo francés?
En Francia el servicio de Fisioterapia lo tienen bonificado. Si el paciente o el usuario va a un fisioterapeuta privado, el Estado le reingresa o le devuelve gran parte del importe. Lo más importante es el tema de las especialidades en el que estamos trabajando a nivel autonómico dentro de nuestras posibilidades pero sobre todo a nivel del Consejo General de Colegios Profesionales de Fisioterapia. También tenemos una sociedad científica que es bastante potente que está intentando presionar al Ministerio de Sanidad, porque tanto la administración pública autonómica como la estatal se dirigen poco a los colegios profesionales. Se dirigen normalmente a las sociedades científicas.
¿Qué papel tienen?
En fisioterapia las sociedades científicas ahora mismo son emergentes. En la Comunidad lleva un par de años activa la Sociedad Científica Valenciana de Fisioterapia. Esas sociedades tratan de trasladar los avances científicos a la profesión, pero también hay unos estándares de calidad inherentes a la misma que somos los colegios lo que estamos velando por ellos. La administración pública debería cuidar que la calidad asistencial sea la adecuada y eso es lo que demandamos también, que nos escuchen a los colegios porque básicamente nuestras competencias y objetivos van en dos líneas: por un lado, acercar la profesión al ciudadano, pero por otro velar porque sea de calidad.




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